EL SHOPPING DE ENTONCES

Aunque posteriormente fue extendiéndose hacia otras calles y zonas, el comercio coruñés de los años 40 se limitaba prácticamente a las calles Real, San Andrés y Cantones, ya que en otras zonas se habían ido instalando y manteniendo almacenes, talleres y otros negocios de tipo industrial.

Relacionaré algunos de ellos por haberlos visitado periódicamente como clienta, y si acaso, apuntaré alguna anécdota que pueda recordar.

Justita. Corsetería y ropa interior

Calle Real. Hoy, Joyería Franermy.

Justita era un encanto. Sobre sus muy pintados ojos, peinaba un cabello raya al medio, moño y chavo a semejanza de Estrellita Castro. Vendía unas fajas con ballenas y cordones al más fiel estilo Escarlata O´Hara que hoy estarían prohibidas por prescripción facultativa.

El probador era elegantísimo y de un exquisito gusto, y el escaparate estaba decorado con un femenino maniquí de tamaño natural vestido con un desabillé de raso y encaje de blonda. Sobre uno de los brazos articulados, Justita exponía el último grito en sujetadores como reclamo de las clientas, y por añadidura, de un conocido aunque trastornado caballero, muy conocido en La Coruña, que iba a visitar diariamente a la inerte figura, con quien hablaba y reía, creyendo el pobre desdichado que se trataba de su prometida. Después del flirteo diario, se despedía de su enamorada quitándose elegantemente el sombrero con la correspondinete inclinación de cabeza: “Hasta mañana, tesoro mío”. Este maniquí lo conserva Félix Estrada en su tienda de antigüedades de Pardo Bazán.

Lola. Sombrerería

Calle Real. Primer piso del número 13 (Hoy, Joyería Franermy)

Doña Lola tenía un taller de costura donde confeccionaba unos preciosos sombreros. Además los transformaba cuando estaban muy vistos, dándoles un toque más actual. Los sombreros eran muy utilizados por las señoras de la época, y a nosotras, más jóvenes, tampoco nos quedó más remedio, cuando el presidente del Casino de entonces, Don Oscar Nevado instauró su obligado uso para entrar en los bailes.

Los Juanitos. Mercería

Calle Real. Hoy, Galería Sargadelos

Cualquier cosa que se necesitase en materia de mercería se encontraba en, y sólo en, Los Juanitos. Todo tipo de hilos, cañamazos, botones, lanzaderas, perlés y pasacintas, eran despachados por tres hermanos, cada uno ataviado con un  incombustible guardapolvo de color gris. El bajo era enorme, y buscaban la mercancía solicitada bien en su interminable fondo o bien en sus altísimos techos, subiéndose las veces que hicieran falta a su tan utilizada escalera.

Estaba siempre abarrotado, y no creo que hubiera una coruñesa que no hubiera pasado por allí. Trabajaron hasta que fueron muy mayores y fueron toda una institución en la ciudad. Todos murieron solteros.

El Diluvio. Bazar

Calle San Andrés. Frente a la fuente de Santa Catalina.

Era tanta la mercancía expuesta en este establecimiento que casi había que entrar de lado a su interior. Vendía ferretería, cacharrería y todo tipo de objetos que os podáis imaginar. En la fachada, colgaba como reclamo una hilera de impolutas bacinillas.

En unas obras que por entonces se estaban realizando entre la calle Real y Riego de Agua, se habían encontrado unos importantes restos arqueológicos romanos. Con unos dieciséis años, Fernando Molina “el Peras” y su amigo Guima compraron en el Diluvio un cacharro de barro. Lo rompieron, y como pudieron, envejecieron los añicos para intentar pasarlos como auténticos restos de ánforas romanas, con la esperanza de que alguien les pagara una recompensa por el tesoro hallado. Ni que decir tiene que la sociedad Peras & Guima salió bien escarmentada de aquella travesura.

El Capricho. Regalos

Calle real. Hoy, Zara.

Pancho, buen amigo de mi padre y gran aficionado como él a la pintura, regentaba este negocio en el que se vendían cristalerías, vajillas, juegos de café, lámparas y todo tipo de artículos para regalos de boda. Tuvo dos hijos con su mujer, Lolina, de increíble belleza.

Bonifacio. Colchonería

Estrecha de San Andrés

La colchonería de Bonifacio Rey, llegó a ser una gran industria. Vendía colchones y telas, pero sus servicios eran también solicitados cuando, cada cierto tiempo, era necesario ahuecar la lana y lavar las fundas de los colchones de las casas. Los dejaba como nuevos.

Atendiendo a su especial sensibilidad por los huérfanos, Bonifacio siempre daba la oportunidad de trabajar a los adolescentes que  habían sido acogidos de la casa cuna y escolarizados por los Salesianos.

Calzados Madrid

Calle Real

Les Petit Suiz era la mejor tienda de zapatos de la calle Real, en dura pugna con Minerva y Senra. Aún así, la mercancía era escalofriante. El señor Villanueva, gerente de Les Petit Suiz, tuvo la buena idea de establecerse por su cuenta inaugurando calzados Madrid, lo que significó un hito en la ciudad al poder adquirir modelos traídos de la capital. Fundó una dinastía que va por la tercera generación.

Malde. Joyería

Calle Real, aún existe.

Este establecimiento se encuentra actualmente cerrado, pero el impresionante local se conserva tan bonito como hace un siglo, gracias al buen gusto que tuvieron sus propietarios al no remodelarlo. Hacer un regalo de Malde siempre era garantía de buen gusto. Por aquel entonces su dueño era Oscar Malde, buenísima persona y todo un señor, hasta el punto que muchos le calificaban como el soltero de oro. Un amiga mía, muy atrevida, intentó enamorarlo utilizando la técnica de las llamadas anónimas, que se prolongaban largamente. En una ocasión, Oscar tuvo que llamar, por otros motivos y sin saberlo, al domicilio de la pretendiente. En el transcurso de la conversación oyó, atónito, la misma sonería del reloj carillón que escuchaba cuando conversaba con la anónima enamorada, desenmascarándola en ese mismo instante. Oscar Malde falleció soltero y de forma trágica años después.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en amistades, curiosidades. Guarda el enlace permanente.

7 respuestas a EL SHOPPING DE ENTONCES

  1. Jorge López dijo:

    Buenas tardes. Mi padre, Antonio, entró de niño de recados y trabajó en El Capricho hasta su cierre. Sobre treinta años.
    Tenía por compañeros, que recuerde ahora, a Pepe en el almacén y a Quique en Estilo, enfrente al Kirs.
    Recuerdo a D. Pancho, que creo que era profesor en la Escuela de Comercio, tambien pintaba y exponía. La Sra. Lolina, esposa de D. Pancho y a D. Manuel, el cual me parece recordar que su profesión tenía algo que ver con la judicatura. Creo recordar que D. Manuel estuvo relacionado con la directiva del Depor de entonces.
    He ido a ambas tiendas multitud de veces cuando era niño.
    Gracias por recordarme una parte de mi niñez. Un saludo

  2. José Manuel González dijo:

    en el capricho trabajé yo como chico de recados, buenas personas don francisco y familia, tenía otro comercio al final de la calle real, se llamaba estilo.

  3. Rosa Fdez dijo:

    Acabo de descubrir la página por casualidad, me alegra ver la sombrerería, Lola era hermana de mi abuelo.
    Un saludo.

  4. Beatriz Rey dijo:

    Acabo de descubrir este blog por curiosidad y la sorpresa es que veo un bonito comentario sobre la colchoneria Bonifacio. Pues te lo agradezco mucho ya que Bonifacio era mi bisabuelo. Gracias y un abrazo.

  5. Luchita:
    Soy Rafael uno de los hijos de José Francisco Pérez, Pancho el de El Capricho. Lo primero un abrazo muy fuerte. Gracias por recordar un tiempo que todos parecen querer olvidar, pero que fue muy interesante. Que sepas que yo aun recuerdo aquellas excursiones cargados con caballetes , pinturas y cestas con la comida en las que acompañabamos a tu padre Félix Verdejo, al mío y a Demetrio, por las galicias profundas. Y veíamos nacer los cuadros al óleo. Cuando todavía había corredoiras

    Y una pequeña corección con animo de los mas constructivo. la casa donde estaba el Capricho en la calle Real 16 es ahora Zara. Es posible que esa zapatería Candela que tu citas esté donde estaba nuestra segunda tienda “Estilo” que solía atender mas mi tío Manolo
    Quedo a tu disposición. Un fuerte abrazo
    Rafael

    • ¡Cómo me alegro de conectar contigo! Hago inmediatamente las correcciones que te agradezco. A ver si nos vemos algún día. ¿Donde vivís? ¿qué fue de tu hermano? Todavía conservo una cristalería y tomo café en el juego de la tienda de tu padre.
      Un beso fuerte
      Luchita

    • Clara dijo:

      Hoy he comprado en un mercadillo un juego de café con la pegatina de El Capricho La Coruña debajo de una de las tazas. He buscado la tienda y me ha llevado a este blog tan entrañable. Me gustaría saber durante cuanto tiempo estuvo abierta la tienda para datar el juego de café. Muchas gracias.
      Clara

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s